Escándalo en la Casa Blanca por acusaciones de violencia doméstica

Un escándalo sacude la Casa Blanca por acusaciones de violencia doméstica contra un exasistente del presidente Donald Trump, a quien el mandatario elogió el viernes desatando una oleada de cuestionamientos sobre su ética y la de su entorno.

“Lo aprecio. Le deseamos lo mejor. Trabajó muy duro”, dijo Trump a periodistas sobre su excolaborador Rob Porter.

Porter renunció el miércoles como secretario de personal de la Casa Blanca tras conocerse las denuncias de agresión física y abuso psicológico de sus dos exesposas, una de las cuales divulgó una foto suya con un ojo morado del que lo responsabiliza.

Porter, que negó las acusaciones, trabajaba junto a Trump y manejaba material altamente confidencial, aunque no había pasado los filtros de seguridad requeridos para su puesto por esas mismas denuncias.

En el centro de la tormenta por el caso están también dos figuras próximas a Trump: su jefe de gabinete, John Kelly, y su directora de comunicaciones, Hope Hicks, esta última vinculada sentimentalmente con Porter.

¿Kelly no lo sabía? Y si estaba al tanto, ¿por qué no hizo nada? ¿Y por qué Hicks, una de las más cercanas colaboradoras de Trump, permaneció en silencio hasta que el asunto se hizo público? ¿Acaso porque tenían una relación?

El debate, ya encendido luego de la Casa Blanca reconociera a través de su subsecretario de prensa, Raj Shah, que muchos podrían haber hecho las cosas mejor para manejar la situación, se avivó con las declaraciones de Trump.

Desde la Oficina Oval, Trump aseguró que supo “recientemente” de las denuncias, de las que se “sorprendió”. “Fue muy triste cuando nos enteramos”.

 

AFP


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fernandoh