Robert Downey Jr: de estar inconsciente en un callejón a ser el líder de los Vengadores

La vida de Robert Downey Jr. no fue un lecho de rosas, además es digna de contarla en una película, precisamente. Es que el actor de Iron Man pasó por innumerables problemas de todo tipo; abuso de parte del padre, adicciones de droga y alcohol, intentos de suicidio y e innumerables problemas con la ley. Una vida de película.

Robert Downey Jr. es uno de los actores mejor pagados de la historia: ocupó ese puesto en la lista Forbes entre 2013 y 2015, se ha mantenido en las posiciones de cabeza en los últimos años y, presumiblemente, tras embolsarse 75 millones de dólares (según cálculos de medios como The Guardian) por la reciente Los vengadores: Endgame, volverá a liderar la de 2019.

Robert Downey Jr. el hombre detrás de Iron Man.

“Cuando mi padre y yo nos drogábamos juntos era como si él tratase de expresar su amor de la única forma que sabía”, aclaró el actor en el libro The New Breed: Actors Coming of Age.

Downey Jr. fue arrestado conduciendo drogado con, según él describiría en Rolling Stone años después, “la mejor cocaína que había probado desde la que me metía con mi padre y Jack Nicholson”.

En la guantera llevaba heroína y una Magnum 357. Un mes después protagonizó una versión de Ricitos de Oro cuando se equivocó de casa y se echó a dormir en la cama (vacía) del hijo de sus vecinos.

Sean Penn y Dennis Quaid lo arrastraron hasta un centro de rehabilitación. Tras escapar por la ventana del baño, Downey Jr. hizo dedo vestido con una camisa hawaiana y los pantalones del hospital hasta la casa de un amigo en Malibú. La policía le detuvo drogado conduciendo su Porsche, desnudo y arrojando ratas imaginarias por la ventanilla.

“A veces quiero salir a comprar de todo y otras veces solo quiero ver deportes, masturbarme y comer helado. Pero eso no significa que esté deprimido o que sea un maníaco. Me diagnosticó un desorden psicológico un doctor que no sabía que yo me metía a fumar crack en su baño. No puedes hacer un diagnóstico hasta que el paciente esté sobrio”, se defendería el actor en una entrevista.

Un año después, Downey Jr. se saltó un control antidroga y fue condenado a 113 días de prisión. “Jamás contaré las peores cosas que me ocurrieron en la cárcel”, afirma, aunque se sabe que los presos la tomaron con él y su cara necesitó cirugía estética tras una de las palizas.

Downey Jr. lleva cinco años sin hacer una película que no sea de Marvel. Ahora su contrato ha finalizado y el relato Tony Stark ha concluido comprendiendo que en esta vida hay que saber rodearse de un equipo en vez de ir por ahí como un lobo solitario.

Fuente: EL PAÍS


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